Tu carta
Me cuentas tu jornada de verdad —a qué hora sales, dónde comes, qué te gusta— y con eso te hago el plan, desde que te levantas hasta que te acuestas. El entreno, no más de 4 horas a la semana, puesto donde te cabe.
Vídeo para el que tiene la vida llena de trabajo, de clientes y de su gente, y un día se vio en una foto y no se reconoció.
MIGUEL ROMEROMétodo Jornada Real
Dame diez minutos. Te van a aclarar más que todas las dietas que has probado.
Cuando termines el vídeo, reserva tu Revisión de tu Jornada conmigo.
A las siete y media ya te está sonando el teléfono, y a partir de ahí el día es de los demás. Desayunar, lo que se dice desayunar, no desayunas.
Comes donde te pilla: en el coche, de pie, o el menú del día con alguien con quien tienes que quedar bien.
Llegas a casa pasadas las nueve, reventado. Cenas lo que hay. Y a las once estás otra vez en la cocina, picando.
El lunes empiezas en serio. El miércoles se alarga el día. El jueves ya no sabes dónde está el tupper. Y el domingo por la noche, la de siempre: «el lunes empiezo».
Alguien subió una foto al grupo de la familia —las vacaciones, una boda, la comunión del crío— y tardaste un segundo en darte cuenta de que ese eras tú. Desde entonces llevas la camisa por fuera y en las fotos te pones detrás.
Sacas adelante todo lo demás. Y por eso te revienta no poder con esto, hasta el punto de que ya ni se lo dices a los tuyos, para no volver a fallar delante de ellos.
Si te has visto en alguna, escúchame: no te pasa por falta de disciplina, ni por la edad, ni por la genética. Tiene una explicación muy clara. Y tiene solución.
Bajar la barriga y volver a salir en las fotos sin esconderte, comiendo lo que te gusta, sin pasar hambre y con un plan hecho para tu jornada, notando el cambio en la camisa en las primeras 4 semanas.
Método Jornada Real
Todo lo que has probado era un plan de otra vida. Estaba hecho para alguien con cinco horas libres al día: cinco comidas a hora fija, el tupper la noche antes y el gimnasio a diario. Ese plan no se rompe porque tú falles. Se rompe el primer día que se te tuerce la jornada. Y cuanto más estricto es, antes se rompe.
Por eso trabajo al revés. En cuatro partes:
Me cuentas tu jornada de verdad —a qué hora sales, dónde comes, qué te gusta— y con eso te hago el plan, desde que te levantas hasta que te acuestas. El entreno, no más de 4 horas a la semana, puesto donde te cabe.
Las dos primeras semanas, justo donde siempre lo dejabas. Plan en la app, WhatsApp conmigo cada día y videollamada cada semana. Si se te tuerce el día, lo ajustamos ese mismo día.
La tercera y la cuarta semana. En la báscula, en la cinta y en la camisa.
Aprendes a comer tú solo en cualquier jornada: la comida de trabajo, el viaje, la cena de empresa. Para que no dependas de nadie.
Y te lo firmo por contrato: si haces lo que te digo y en las 4 primeras semanas no ves resultados reales, te devuelvo el dinero íntegro y sigo trabajando contigo 2 meses gratis.
Miguel Romero
Soy Miguel Romero. Y empiezo por lo que no soy: no soy uno que te habla desde un cuerpo de revista y una vida con tiempo libre.
Fui jefe de cocina 22 años. Conozco la jornada que no se acaba, comer de pie y llegar a casa a las doce y media de la noche.
Llegué a pesar 116 kilos. Me vi en unas fotos de vacaciones y me dio vergüenza. Empecé solo, sin nadie que me guiara, y en 8 meses bajé 31 kilos. Después me formé como entrenador personal y asesor nutricional: 9 meses de clases de madrugada, al volver del restaurante, a los 40 años.
Hoy acompaño uno a uno a gente que vive como vivía yo. Y como fui cocinero, no te voy a quitar el pan, ni el arroz, ni la cena del viernes. Te voy a enseñar a comerlos dentro de tu día.
Revisión de tu Jornada
Porque vamos a mirar tu día de verdad, el tuyo: a qué hora comes, dónde, qué has probado y en qué momento se te rompe siempre. No un caso general.
Porque te voy a decir con claridad qué está fallando en tu caso y qué haría yo. Si veo que te puedo ayudar, te cuento cómo trabajamos. Y si no es tu momento o no encajamos, te lo digo igual de claro.
Porque llevas demasiados lunes empezando. Y aunque después no trabajemos juntos, vas a salir sabiendo por qué te pasaba.